Un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) presentado esta semana confirma que el 80% de los padres españoles procura tener siempre a mano una fotografía de sus hijos, ya sea en la cartera o como fondo de pantalla del teléfono móvil. El motivo es más pragmático que emocional: “Lo hacen para reconocer al niño al recogerlo a la salida del colegio”, certifica el CIS. El 60% de los progenitores alega que “crecen muy rápido” y que “con el uniforme o la bata es fácil confundirlos”. El otro 40% confiesa que “se me dan fatal las caras”.

“Yo tengo dos o tres hijos y muchas veces me toca aparcar el coche en doble fila, no puedo perder el tiempo yendo niño por niño preguntando nombres”, se excusa una de las voluntarias encuestadas, añadiendo que “al primero lo adoptamos y, como es negro, nos ahorrábamos muchos problemas. Luego se pusieron de moda y, a la que hay más de cuatro niños negros en el mismo colegio, estás tan perdido como los demás”.

De los padres que recurren a las fotografías, el 75% de ellos aborda al niño preguntándole “A ver, chaval, cómo me llamo” para confirmar que la criatura también les ha reconocido. “El doble chequeo es fundamental porque, si no se comprueba bien, puede que un desconocido se lleve a tu hijo y te acabes enterando meses después”, confirma la pedagoga Laura Ripelles.

“Si no estás seguro porque el niño tampoco está seguro y hay dudas por ambas partes, lo mejor es llamar al móvil del alumno o comprobar que el iPad le reconoce la cara”, recomienda Jorge Salinas, director de un colegio de Málaga. De hecho, el 90% de los padres admite que confía ciegamente en el reconocimiento facial del móvil: “Si el iPhone reconoce la cara de mi hijo y se desbloquea, ya me quedo tranquilo, tiene que ser él”, asegura otro padre encuestado.

Aparte de todos los trucos que suelen emplearse habitualmente, las autoridades recomiendan el chip subcutáneo obligatorio por ser, de momento, el vínculo más fiable entre padres e hijos.