La apertura de los colegios electorales en Cataluña se ha retrasado en el inicio de esta jornada electoral por la falta de efectivos policiales. “No se atreven, saben que volverán a verse las caras con los ancianos independentistas que les agredieron”, comentaba esta mañana un portavoz de los Mossos d’Esquadra, que insiste en que las heridas del 1-O aún no han cicatrizado, “ni las psicológicas ni las físicas en muchos casos”.

“Se quedaron con nuestras caras y nos están esperando”, asegura Paco C., un agente de la benemérita con más de veinte años de experiencia en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Como Paco, son muchos los miembros de la autoridad decididos a no repetir los errores del pasado y dispuestos a desobedecer a sus superiores para mantener su integridad a salvo. Muchos han optado por huir del país hasta que acabe todo.

Hace unas horas, un colegio electoral de Barcelona ha tenido que ser desalojado por la presencia de un bote de lavavajillas Fairy. “¿Lo ven? Están locos, están rabiosos y tienen sed de venganza”, alertan los policías.

Para calmar los ánimos de los votantes catalanes y lanzar un mensaje de paz y concordia, un barco de Mimosín repleto de relatores ha atracado hace unos minutos en el puerto de Barcelona.