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Una inspección de Trabajo obliga a la NASA a mandar de urgencia al espacio a 230 falsos autónomos

ES LA PRIMERA VEZ QUE UN SER HUMANO SIN CONTRATO INDEFINIDO ATRAVIESA LA ATMÓSFERA TERRESTRE

Dos inspectores de la Consejería de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social de Estados Unidos se han personado esta mañana por sorpresa en el centro espacial de la NASA en Cabo Cañaveral, forzando a la agencia americana a «deshacerse» en tiempo récord de todos los empleados que trabajaban en las instalaciones como falsos autónomos, unos 230 según fuentes no oficiales.

«Los han metido a todos en un cohete, saltándose todos los protocolos de seguridad, con una cuenta atrás susurrada de apenas tres segundos, y los han mandado al espacio. Luego han lanzado también un transbordador con sus ordenadores, sus credenciales y cualquier documentación que pudiera dejar rastro», comenta un ingeniero desde el anonimato. «En el último momento, han tenido el detalle de cargar una máquina de ‘vending’ para que puedan alimentarse», añade.

Los dos inspectores han podido oír el despegue del cohete desde la Plataforma de Lanzamiento 39A, pero no han llegado a tiempo para ver a los trabajadores en situación irregular siendo empujados hacia el interior de la aeronave, sin recibir explicaciones y creyendo, en su mayoría, que se trataba de un simulacro de emergencia. «Casi ninguno tiene experiencia ni preparación para sobrevivir en el espacio exterior. Uno de ellos solamente llevaba las redes sociales», explica esta fuente anónima, que tiene serias dudas de que los empleados vuelvan a pisar la Tierra.

La agencia espacial niega cualquier contacto con los autónomos, aunque se cree que estos han podido mandar el mensaje «Houston, tenemos un problema con nuestros contratos».

«Es culpa nuestra: todos sabemos cómo tratan a los perros y a los chimpancés en este gremio, los becarios y los autónomos tendríamos que haber puesto nuestras barbas a remojar hace años», explica un empleado de la NASA que, por fortuna, no se encontraba en Cabo Kennedy en el momento de la inspección laboral. «Acepté este trabajo porque siempre he querido viajar al espacio, pero siempre como astronauta, no en calidad de basura espacial», precisa.

Es la primera vez que un ser humano sin contrato indefinido abandona el planeta Tierra. «En realidad, un autónomo está muy acostumbrado a no pisar terreno firme, a tener que improvisar con lo poco que tiene… son los más preparados, tendríamos que haberlo hecho antes», aseguran desde la NASA. «Ha sido un pequeño paso para el departamento de Recursos Humanos, pero un gran salto para los empleados freelance», sentencian.

En España, varias empresas han solicitado al ministro Pedro Duque «que use sus contactos y explore la posibilidad de habilitar plataformas de lanzamiento similares». De momento, sigue siendo más barato avisar a las compañías antes de cada inspección para que puedan esconder a los autónomos en la sala de máquinas del ascensor.