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Pablo Iglesias, ya totalmente paranoico, asegura en pleno debate electoral que hay cámaras grabándole por todas partes

ESTABA CONVENCIDO DE QUE LE HABÍAN PUESTO MICRÓFONOS EN LA SOLAPA

El debate electoral de esta semana se vio bruscamente interrumpido cuando Pablo Iglesias, ya totalmente paranoico, aseguró que había cámaras grabándole por todas partes. “Los espías se esconden detrás de la cámara pero yo puedo verlos”, dijo señalando a uno de los muchos operadores de Radio Televisión Española que se encontraban en el plató. «Mira cómo se agacha, ¡mira!», señaló en un momento dado interrumpiendo su propio alegato.

El candidato de Unidas Podemos hizo la mayoría de sus intervenciones tapándose la boca con la mano para que no le leyeran los labios. “¿Qué son esas cuentas atrás? ¿Qué van a hacerme cuando lleguen a cero?”, preguntó al resto de candidatos, visiblemente asustado. “¿A quién le habláis?”, insistía cada vez que alguno de sus rivales políticos se dirigía a la ciudadanía.

Al acabar el debate, Pablo Iglesias confesó a su círculo más cercano que estaba convencido de que le habían puesto micrófonos en la solapa. “Yo creo que fue el técnico de sonido”, apuntó con desconfianza. Para el próximo debate ya ha pedido a su equipo que le proporcione un sombrero de papel de aluminio con el que protegerse de las artimañas de la policía patriótica.

Esta mañana, Pablo Casado, el líder del Partido Popular, y los otros dos candidatos, Pedro Sánchez y Albert Rivera, se han quejado amargamente de que, con tantas cámaras y micrófonos, Pablo Iglesias tuvo ventaja en el debate porque se sentía como en su propia casa.