Ignorando por completo las mínimas nociones en torno al fuego francés y a los monumentos franceses, miles de imbéciles de todo el planeta han criticado el trabajo de los bomberos que lucharon contra el incendio que devastó la catedral de Notre-Dame de París el pasado lunes. “Cualquier persona que sepa un poco de Francia sabe también que un fuego originado en este país solo se puede apagar con agua mineral carbonatada Perrier”, explicaba ayer el jefe de bomberos de la ciudad.

Usando agua que no fuera Perrier, dicen los especialistas, la delicada estructura del templo se habría derrumbado en quince minutos porque el monumento la habría rechazado. Este dato es algo que los internautas probablemente desconocían, lo que no les impidió criticar con virulencia los métodos empleados para extinguir el fuego. “No tienen ni idea, cualquiera que sepa un poco sobre agua sabe que la Perrier es la normal y que usar otro agua hubiera sido contraproducente, de hecho habría avivado el fuego”, se quejaba el jefe de bomberos.

“Es preferible dejar arder Notre-Dame hasta sus cimientos que verter sobre nuestros queridos monumentos un agua menos elegante”, confirmaba ayer un miembro del gobierno de Emmanuel Macron.

Desde el Ministerio de Cultura de España han mostrado apoyo tanto al gobierno francés como a los bomberos de París y han recordado que en España cualquier incendio de un monumento significativo solo será combatido con sofrito.