Resumimos los mejores momentos de los dos debates electorales y las mejores frases pronunciadas por cada uno de los candidatos.

PABLO IGLESIAS

“La gente merece un debate en el que no se insulte. No hace falta llamarnos mentirosos”, espetó con respecto al rifirrafe entre Sánchez y Casado. Algo a lo que Rivera respondió:

“¿Es ahora [Iglesias] el árbitro? Me cago en Dios, le reviento la puta cabeza al subnormal este”.

“¿Por qué es tan caro el precio del alquiler? No lo sé, yo por eso he comprado. Alquilar es tirar el dinero, pero comprar también es carísimo, os lo digo yo. Estoy en la puta ruina”.

“Os lo digo: si no tengo sueldo de ministro me veo en la puta calle. Necesito el voto de los españoles para salir adelante”.

“¿Para qué quiero yo tantos cuartos de baño? No lo sé, los tengo llenos de cajas, con libros y eso. Solo cagamos en uno, para no ensuciar el resto”.

(En el segundo debate) “Yo es que ya no sé qué más decir… Me voy a sentar en el suelo y que los españoles pongan otro canal porque esto es insoportable”.

“Lo que tendríamos que hacer es un podcast, porque tenemos mucha química. Hablaríamos de política pero también de pelis y eso, de las cosas que nos gusten. Sería como una charla, pero con secciones fijas”.

“Los inmigrantes nos convienen para pagar las pensiones. Les necesitamos. Lo que pasa es que ellos tienen que creer que vienen aquí porque les amamos. Ellos no se deben enterar de que en el fondo queremos que vengan por interés porque entonces no querrán venir, por orgullo”.


PEDRO SÁNCHEZ

“No me gusta que se hable tanto del Falcon porque no está aquí y no tolero que nadie ponga palabras en su boca sin su presencia. Mucho respeto al Falcon”.

“Si fuera necesario quitar a la Iglesia de la Renta lo sabríamos porque Nuestro Señor Jesucristo nos habría enviado una señal”.

“Propongo mejorar la protección de las vallas [de Ceuta y Melilla], sustituir las concertinas por mecanismos de seguridad más avanzados. Yo me ofrezco a sobrevolar con el Falcon y vigilar desde el cielo”.

“A mí me han acusado de romper España como si este país no fuera una mierda por sí mismo. Yo no hago puta falta para romper España”.

“Sí, lo voy a repetir: España es una mierda”.

[En el segundo debate] “Pues ayer en el debate fue bastante bien, ¿no? A ver este de hoy cómo va. Yo espero que bien. Aquí estamos, los cuatro, pasándolo en grande…”.

“Tú entras a La Moncloa y huele a viejo. El olor a Rajoy no se ha ido. Cambié el colchón pero ahí sigue ese aroma… Es penetrante. A veces me despierto por las noches porque el tufo es insoportable. Se me mete aquí [se toca la frente] y no me lo puedo quitar. No sé qué hacer, la verdad. A veces creo que estoy perdiendo la cabeza”.

“Incluso aquí [en el plató] huele a Rajoy”.


PABLO CASADO

“Cuando una persona lo haga mal en mi partido no solo irá directamente a la calle sino que yo me reuniré personalmente con esa persona y le diré cuatro cosas bien dichas”.

“El PP en los pueblos es lo más. Tú vas a un pueblo y das cuatro besos a las viejas y te votan. ¿Merece la pena? Probablemente no”.

“El otro día estuve hablando con un usuario falso de Twitter durante dos horas y al final me di cuenta de que era uno de nuestros perfiles falsos. Así de bien hechos están. Vamos, es que no lo reconocí ni yo mismo”.

“Al final, chico, da igual derecha o izquierda porque lo importante es que haya buena gente”.

“El movimiento feminista ha hecho mucho daño sobre todo en las series de televisión, que ahora si te descuidas te enseñan una polla ahí en pantalla y lo ven tus hijos y todo. Y a mí no me gusta ver pollas porque me hago preguntas”.

“No quiero decir que sea gay”.

(En el segundo debate) “Ayer dije que no soy gay pero no lo dije en plan malo, sino que no lo soy. Podría serlo y no pasaría absolutamente nada, pero no lo soy. Quiero dejarlo bien claro: no soy gay. Esto es un hecho, no una valoración”.

(A Pedro Sánchez) “Calla, maricón. Eres un maricón y te gusta comer rabos. Rabos enormes. Si por ti fuera, harías un Ministerio del Ano”.

“No soy homófobo. Ni yo ni el Partido Popular ni sus votantes”.


ALBERT RIVERA

¿El marco? Lo he hecho yo a mano. Me gusta la marquetería. Y me gustaría que los españoles confiaran en mí para enmarcar sus fotos.

(A sí mismo, susurrando) “Tú, tranquilito. Deja que los demás digan lo suyo, Albert. Y luego, a por ellos”.

(A sí mismo, susurrando) “Respira, respira. Lo importante es respirar bien”.

(A sí mismo, susurrando) “Vamos… vamos…”

(A sí mismo, susurrando) “Te quiero”.

(A sí mismo, susurrando) “Eres el mejor”.

“La mejor opción para España es Albert Rivera. Yo lo conozco, es un tío legal. Nervioso, pero buena gente”.

(A sí mismo, susurrando) “Vamos, Albertito. Vamos, Albert. Alberto. Te llamas Alberto Carlos y eres el presidente de España. Tranquilo… tranquilo…”.

(En el primer debate) “¿Oyes eso? Callaos todos. Se oye una nevera o algo. Me está poniendo puto loco ese zumbido. ¿Solo lo estoy oyendo yo?”.

“No, no es cosa mía. Se oye como una nevera o algo”.

(En el segundo debate) “Yo sigo oyendo la nevera esa y eso que ahora estamos en otro canal de televisión”.

“Y, como iba diciendo, a nosotros lo que nos gusta es España”.

(A Sánchez) “Ahora viene un chaval de Glovo con unas fotos que le quiero mostrar, señor Sánchez”.

(A Sánchez de nuevo) “Puto Glovo, a ver, deja que mire la app porque tendría que estar aquí el chaval”.

(A Sánchez) “Mire, al final no podré mostrarle las fotos que le he dicho porque resulta que Glovo no encuentra la dirección, los platós esos están a tomar por culo”.

(A sí mismo, a gritos y no dejando hablar al resto) “¡¡VAMOOOOOSSSSSS!! ¡¡VAMOOOOOOOSSS!!”

En el minuto de oro: “¿Por qué sé que soy un buen candidato a la presidencia? Porque soy español. Cualquier español puede ser presidente con una mano en los huevos porque para eso es español. Da igual quien gane las elecciones, la verdad. Yo, mientras sea español, a favor”.

(A sí mismo, horas después del segundo debate, ya en casa) “¡VAMOOOSSSSS! ¡VAMOS, ALBERT! ¡A POR ELLOS, HOSTIA!”