Después de que la Policía Metropolitana haya detenido este jueves a Julian Assange, cofundador de Wikileaks, en la embajada ecuatoriana de Londres, el Gobierno de Estados Unidos ha anunciado que ya tiene decidida la manera en la que el activista se suicidará en su celda dentro de unos meses, sin que ellos puedan hacer nada por evitarlo.

“Julian llevaba mucho tiempo encerrado y se le iba la cabeza, a nadie le sorprendería que hiciera alguna tontería en un momento de despiste de los agentes que lo custodian”, reconocen desde el Departamento de Justicia de EEUU. “El periodista se enfrenta a un cargo muy grave como es el de conspiración, así que no sería de extrañar que acabase tomando el camino fácil y se quitase la vida de forma trágica incluso antes de declarar en un juicio”, añaden.

Assange dejará una nota de suicidio que se redactó en 2012 en un ordenador. “Alguien la encontrará muy cerca de su cuerpo con sorpresa y consternación, justo al lado de algunas botellas de licor vacías y de numerosas drogas”, agregan. “Quizá también haya algo de pornografía, ya se verá”, concluyen.

“Será una pena”, insisten desde Washington, sin desvelar muchos más detalles ni sobre la localización ni sobre la fecha exacta del suicidio, “porque es imposible saber la forma exacta en la que el alma humana de alguien frágil se resquebraja”.

A última hora, Wikileaks ha filtrado algunos detalles sobre el suicidio de Assange que quizá obliguen a éste a suicidarse de otra manera.