“¡Aaaaaahhhhhh! ¡Nooooooo!” ha sido la opción que han introducido en la urna miles de votantes indecisos que, en plena jornada electoral, aún no habían optado por votar a ningún partido en concreto y finalmente se han decantado por introducir la cabeza en la urna y gritar de rabia. “Llorar dentro de la caja es una opción de voto válida siempre y cuando no se empape de lágrimas y babas el resto de papeletas”, explica un interventor de un colegio electoral de Valladolid.

“Hay que garantizar el derecho al voto o el derecho a dar un cabezazo contra el plástico, atravesarlo, meter la cabeza dentro de la urna y berrear con pasión en un quejido lleno de dolor y tristeza”, recuerdan también desde la Junta Electoral.

“La gente que considera que no hay ninguna opción digna de voto también tiene derecho a expresarse en los colegios electorales aullando cosas ininteligibles dentro de la urna”, explicaba esta mañana una analista en la Cadena Ser. Además, según señalaba la experta, “fuera de la urna no se entiende bien lo que gritan, por lo que el secreto de voto está asegurado y no influye en los demás votantes, garantizándose la neutralidad”.

Los indecisos también tienen interventores en todos los colegios electorales. Pueden encontrarse llorando en el baño y mordiendo un sobre vacío.

Darse golpes de cabeza contra la pared también es una manera tan válida como otra cualquiera de celebrar la llegada a La Moncloa de Pablo Casado.