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Una joven feminista, obligada a coger cada día el autobús de Hazte Oír porque es el único que la acerca al trabajo

“OJALÁ TUVIERA OTRA OPCIÓN, PERO ES LO QUE HAY”, LAMENTA

Aguantando los insultos de las personas de fuera y la incomodidad que le produce ir al lado de religiosos ultraconservadores, una joven feminista se ve obligada a coger cada día el autobús de Hazte Oír porque es el único que la acerca al trabajo. “Es cierto que el mensaje que lleva en la carrocería me parece vergonzoso, pero es que me ahorro tres transbordos”, argumenta.

“Me dan más vergüenza algunas de las películas que se anuncian en la carrocería de los autobuses normales, eso también es verdad”, matiza. El autocar de Hazte Oír la recoge a dos metros del portal de su casa y la deja justo en la oficina. “Quizás por fuera atacan mis derechos, pero por dentro me están ayudando un montón”, razona.

Debido a la mala fama que tiene esta asociación de extrema derecha, la joven feminista puede ir siempre sentada porque casi nadie quiere subirse al autobús. “Hay muchísimo sitio en el interior”, celebra. “Ojalá tuviera otra opción, pero es lo que hay”, lamenta. “Son unos machistas, sí, pero muchos de los que van en los autobuses de línea también lo son, y ellos no me sirven para dormir una hora más cada mañana”, sentencia.

Un estudio interno del consorcio de transportes de Madrid ha confirmado que la frecuencia de paso del transporte fascista supera en más del 60% a la del transporte público.