El líder de Vox, Santiago Abascal, ha explicado esta mañana en una rueda de prensa por qué su formación ha optado por mantener un perfil bajo en la campaña electoral, en contra de lo que muchos esperaban. Abascal ha reconocido que algunas de sus propuestas e ideas sobre España “suenan demasiado radicales” en boca de Pablo Casado, presidente del Partido Popular. “Lo del plan de adopción para inmigrantes fue el colmo, me pareció aberrante y nosotros queremos ser un partido de Gobierno, no un sector radical minoritario”, argumenta.

“A veces, con la emoción del momento, uno dice cosas en público de las que luego se arrepiente, y cuando las oigo repetidas literalmente por Casado quisiera salir a matizarlas”, argumenta ahora Abascal.

La deriva de los populares fue un toque de atención para Vox, que decidió “echar el freno” para no caer en los exabruptos de Casado y transmitir una imagen “de mayor seriedad y responsabilidad política”. Abascal considera que “simplemente no haciendo nada, dejando que los demás se retraten”, su partido será percibido como “la única opción sensata y de centro”.

Abascal ha confirmado que Vox aspira ahora a ocupar el centro político una vez que el Partido Popular ha asimilado las propuestas de la extrema derecha. “El PP nos ha dejado un hueco y, sin tener que hacer nada, Vox lo está ocupando”, insiste.

En su propuesta para las Generales, Vox se define como un partido que defiende el fascismo radical de siempre, no el radical radicalizado de los populares.