Después de años recibiendo cada vez menos financiación, los matemáticos han tenido que empezar a poner anuncios en el número Pi cada diez cifras para luchar contra los recortes en Ciencia. “También empezaremos a poner nombres de marcas en los problemas de los libros, cuya solución será siempre comprar más”, reconoce Andrés Comesaña, de la Universidad de Vigo.

Así, a partir de esta semana, el número Pi será 3 coma 14, 15, 92, 65, 35, Carglass Cambia, Carglass repara, 89, 79… y así hasta el infinito. “Era esto o nada”, se confiesa Comesaña. “Muchos matemáticos ya solo podían hacer operaciones con números negativos”, denuncia. Gracias a un acuerdo comercial, el número Pi pronto pasará a llamarse número Powerade. “La gente no tardará en acostumbrarse y al final será prácticamente lo mismo”, afirma.

La situación de los matemáticos era tan precaria que habían tenido que dejar de multiplicar y ya solo podían dividir. “La equis no podía tener un valor superior a 10, lo que complicaba mucho las ecuaciones”, protestan. Mientras los anuncios en el número Pi no empiecen a dar dinero, la regla de tres tendrá que ser la regla de dos. “Quizás no sea tan eficiente, pero es lo que hay”, se resignan.

Muchos gobiernos consideran que el enorme gasto en Ciencia se debe a que el número Pi es infinito, así que ya han pedido a los matemáticos que lo reduzcan a unos nueve o diez decimales como mucho. “Las matemáticas han vivido por encima de sus posibilidades con tantos ceros y ya no son sostenibles”, declaran desde el Ejecutivo de Pedro Sánchez.