Haciendo eses y con la etiqueta de facturación colgando. Así es como Antonia Ramírez, una pasajera del vuelo Iberia 451 que cubría el trayecto Sevilla-Madrid, se ha encontrado a su maleta nada más recogerla. “La compañía me obligó a guardar la maleta en la bodega del avión y cuando la recogí estaba totalmente borracha”, denuncia Ramírez.

“Tuve que llevarla corriendo al baño a que vomitara toda la ropa empapada que tenía dentro y por culpa de eso perdí mi conexión a Buenos Aires”, protesta. La compañía aérea ha iniciado una investigación para esclarecer qué tipo de sustancias viajaban en la bodega del avión con la maleta. “Tenía algunos golpes, así que no descartamos que se haya peleado con otras maletas”, apuntan desde Iberia. “Me cuesta creer algo así porque mi maleta es de mano y jamás había tenido problemas con nadie”, replica Antonia.

La pasajera, que ha perdido su vuelo a Buenos Aires, ha pasado la noche en un hotel de la capital. “Esta mañana me he encontrado el minibar completamente vacío. Por culpa de Iberia mi maleta ha entrado en una terrible espiral de autodestrucción”, declara escandalizada. “No paraba de hablar de Pancho, el perro que viajaba con ella en la bodega y al que ya considera su mejor amigo”, añade la pasajera.

Al cierre de la edición, la prensa ha podido saber que Antonia Ramírez ha vuelto a perder otro vuelo a Buenos Aires porque su maleta no se levanta del suelo de la habitación del hotel. “Da igual lo mucho que insista, se niega a moverse”, explica. “Tiene una resaca horrible”, concluye.