Después de que los vecinos de Madrid hayan empezado a retirar las cintas amarillas contra orugas procesionarias creyendo que eran lazos amarillos, los animales han empezado a emigrar hacia Bélgica. El éxodo empezó hace algunas semanas y las primeras orugas han llegado a Bruselas a primera hora de esta mañana.

“Aquí nunca hemos tenido problemas con la procesionaria del pino y ahora esto está infestado de ellas. No tiene ninguna explicación medioambiental, las respuestas hay que buscarlas en la política”, reconocían desde el Centro de Control de Plagas de la capital belga.

Desde Waterloo, el expresident Carles Puigdemont ha grabado varios vídeos en los que se le ve recibiendo a las orugas, a las que considera “animales represaliados”, y se ha manifestado a favor de que la procesionaria “de la libertad” sea la mascota del independentismo catalán. Puigdemont hacía esfuerzos por ocultar la reacción alérgica que estaba sufriendo por aproximarse demasiado a las orugas.

“El ambiente en España es irrespirable y no permiten ni que los animales tengan sus propias convicciones políticas”, insistía el líder independentista con los ojos rojos y claramente congestionado. “Lloro porque me emociona la integridad de estos animales, que muy lentamente pero con paso firme caminan hacia su emancipación”, aseguraba ya totalmente cubierto de orugas.

El alcalde de Bruselas, Philippe Close, exigía al Gobierno de España esta mañana “que resuelva sus propios problemas de convivencia” y se quejaba de que “nos manden catalanes y orugas como si nosotros no tuviéramos nuestros propios conflictos”. En España, Pablo Casado ha asegurado que “si estos gusanos huyen a Bélgica es porque los vecinos de Madrid tenían razón, estaban apoyando el separatismo”.