En la pasada ceremonia de los Oscar, el mexicano Alfonso Cuarón se alzaba con el premio al mejor director por “Roma”, la octava película del realizador. “Roma” narra una historia familiar inspirada en la infancia del propio Cuarón y que tiene como protagonista a Cleo, la empleada del hogar y nana de la familia.

Liboria Rodríguez, la mujer en la que se inspiró Cuarón para crear el personaje de Cleo, ha declarado sentirse “muy feliz” por el éxito mundial de la película, esperando que eso suponga al fin una mejora de sus condiciones laborales. En concreto, la subida de sueldo que lleva reclamando desde principios de los años 70, precisamente la época en la que está ambientada la cinta.

“Es todo muy bonito pero llevo cobrando los mismos tres pesos semanales desde 1973”, denuncia. Según Liboria, la intención de Cuarón es hacer efectiva cuanto antes dicha subida de sueldo pero finalmente nunca se llega concretar: “Se lía, se pone con sus películas y se lía”.

“Yo quiero mucho a esta familia” prosigue Liboria mientras hace la cama de Alfonso Cuarón, al que ella aún llama “mi niño Alfonsito”, “pero tengo que pensar en mi jubilación”. A sus casi 80 años, Liboria sigue siendo una persona fundamental en la vida del laureado director. “El problema es que yo también llevo lo mío”, afirma. “Cualquiera que haya visto la película sabrá que no paro, me paso el día trabajando. Por eso nos cuesta mucho encontrar un momento para vernos y cerrar el asunto”, explica. De hecho, desde que comenzó la producción de “Roma” hasta la ceremonia de los Oscar, Liboria solo ha podido ver al niño Alfonsito en dos ocasiones. “Y todo el rato me decía lo mismo: “Liboria, te voy a hacer un homenaje, a ti y a todas las mujeres”. A lo que yo le respondía: “Tú lo que tienes que hacer es subirme el sueldo de una vez, ese es el homenaje que yo quiero”. Pero ni por esas, se queja la mujer.

Según una información de última hora, Alfonso Cuarón se ha comprometido a explicar, con un impactante plano secuencia, cómo darse de alta en autónomos, algo que espera le sirva tanto a Liboria como a todas esas empleadas del hogar “a las que debemos tanto”.