Can Tristeza

«El mejor sitio para llorar acompañado»

★★★★★

Al llegar no te recibe nadie porque los camareros hace años que perdieron toda ilusión por vivir y han dejado de disimular. Solo aceptan reservas para mesas de una persona y no dejan entrar a parejas, a no ser que ya estén en esa fase en la que el amor se ha terminado y solo les queda afrontar que lo que fuera que había entre ellos ya no está y que es el momento de parar. No hay menú ni cocina, a Can Tristeza se va a llorar acompañado de otras personas que también están llorando, y en eso son los mejores.

ANTONIO TRUJILLO


Bar La Última

«Están acostumbrados a ver a gente llorando, por lo que te dejan mucha intimidad»

★★★★

A este bar ya entré llorando y la verdad es que el personal se portó de maravilla. Tardaron 20 minutos en acercarse a mi mesa, dejando que me desahogara tranquilo vertiendo mis lágrimas en soledad. El camarero no fue nada invasivo, en ningún momento me preguntó qué me pasaba, simplemente me sirvió una copa de Cointreau y me dijo que la olvidara, porque ella no me merecía. Y tiene razón, ella no me merece.

ANTONIO TRUJILLO


Mesón Ruta de Baldeorras

«Muy mal, tuve que ir a llorar al baño»

★★★

Pésima experiencia. Para empezar, me colocaron en una mesa al lado de un ventanal, de forma que toda la gente que pasaba por la calle podía verme llorar. Para eso me habría quedado llorando en la parada del autobús. El personal, en lugar de dejar que me desahogara tranquilo, se empeñó en reconfortarme, lo cual me hacía llorar más. Al final tuve que encerrarme en uno de los baños para sacar toda la angustia que llevo dentro con tranquilidad. La crema catalana, muy rica.

ANTONIO TRUJILLO


Restaurante Chino El Dragón

«Fui incapaz de derramar una lágrima»

No sé si era por la decoración o por la iluminación, pero aunque en todo momento sentí un insoportable nudo en el estómago y una angustia irrefrenable que me hacía recordar con melancolía tiempos que ahora sé que nunca volverán, mis ojos se mantuvieron secos en todo momento. Quería llorar, necesitaba hacerlo, pero fui incapaz de derramar ni una sola lágrima. Debe de ser cierto eso que dicen de que los asiáticos no muestran sus emociones, porque a mí me fue imposible en todo el tiempo que estuve allí.

ANTONIO TRUJILLO


El Celler del Tempranillo

«Yo muy incómoda por camarero llorando»

★★

(Traducción automática) Yo muy hambriento y necesitando comer justo ahora o iba a morir de la muchísima hambre, pero camarero Antonio Trujillo no me atiende porque llorando en desaliento. Él decir que su restaurante ser mejor de ciudad para llorar, pero yo solo queriendo comer. Él me abraza durante una hora derecha y llena mi hombro de lacrimogenia. Él me dice que me quiere, pero yo no conozco a esta persona. La crema catalana mucho rica, aunque más salada que dulce.

BRENDA WALSH

El Mundo Today publica cada viernes en la revista OnBarcelona de El Periódico una selección de las reseñas que la capital catalana recibe en internet.