Después de haberse cambiado en numerosas ocasiones y de haberse deshecho de más de cinco epidermis diferentes en solo una semana, una serpiente sin piel se niega a salir de debajo de unas rocas porque no sabe qué ponerse.

El invertebrado debería haber salido hace horas a tomar el sol, pero al no encontrar el atuendo apropiado está poniendo en riesgo su salud. “Las serpientes cambian de piel varias veces al año, por lo que es normal que a veces les entre la indecisión”, asegura Vicente Cantón, biólogo especializado en reptiles.

Muchas serpientes indecisas acaban optando por pieles de camuflaje por pura inseguridad, para no ser vistas por los demás. “Son unos animales que llaman mucho la atención, siempre que alguien ve a una se pone a gritar, así que la presión por ir siempre perfectas es enorme”, lamenta Cantón. Debido al frío que está cogiendo al quedarse debajo de las rocas, la serpiente está pensando en comprarse un abrigo de visón, aunque primero tendrá que cazarlo.

Las serpientes llevan años viviendo un calvario con el tema de la moda. Lo que más les molesta es que las tiendas de ropa vendan botas de serpiente cuando ellas no tienen pies. “Les parece una auténtica provocación porque, aunque están anunciadas para ellas, jamás se las podrán podrán poner”, aclara el biólogo.