Después de advertir durante años de los efectos nocivos del consumo de marihuana, la ciencia da un paso atrás y rectifica. Expertos de la Universidad de Stanford han concluido hoy, tras seis años de investigación, que lo que daña el cerebro es la escucha reiterada de música reggae, no el cannabis.

“Como los dos hábitos suelen llevarse a cabo a la vez, se estaba atribuyendo todo el daño a lo que se fumaba, dando por sentado que el sonido no podía tener efectos neurológicos adversos”, señala Carl Hempel, doctor en neurociencia y jefe de la investigación. “Estábamos equivocados: sujetos sometidos a la escucha reiterada de canciones de Desmond Dekker, Prince Buster o Bob Marley, pero privados del consumo de marihuana, han acabado desarrollando igualmente episodios psicóticos agudos y síndrome amotivacional”, asegura.

Los científicos insisten en la importancia de aislar las regularidades accidentales de las que no lo son, y nadie hasta el momento había aislado el reggae de la marihuana para llevar a cabo esta criba. “Se abre la puerta para legalizar la marihuana en todas partes y para prohibir o regular la distribución de música reggae”, apunta Larry Laudan, otro miembro del equipo de investigadores.

El estudio que se ha presentado esta mañana alerta además del riesgo de que algunas mujeres embarazadas pongan música reggae para que el feto se tranquilice, hecho que podría provocar que la criatura naciera con propensión a escuchar este tipo de música, con todas las complicaciones que esto podría conllevar: mayor riesgo de infarto, bronquitis crónica, lentitud en el habla y “comportarse como un jamaicano”.