En ocasiones, por mucho tiempo que lleves viviendo en una casa, su estructura y sus materiales de fabricación pueden ser un completo misterio, lo que a la larga puede traer sorpresas inesperadas o problemas. Para evitar situaciones desagradables, esta semana nuestro equipo de expertos de Idealista te trae los mejores trucos para comprobar si tu casa es de chocolate.

En lugar de ladrillos, las paredes están formadas por onzas. Las diferenciarás por su forma cuadrada y no rectangular. También por el nombre de la marca del chocolate grabado en cada una de ellas. En caso de dudas, puedes escarbar un poco con un cincel: si encuentras almendras, Lacasitos o incluso trozos de Oreo, significará que tu casa sí es de chocolate.

Tus ventanas están hechas de regaliz. Cuando intentas limpiar las ventanas siempre ves que la suciedad se queda muy pegada a ellas por culpa del azúcar y es casi imposible de quitar. Ábrelas, muérdelas y comprueba si están hechas de regaliz, ese es un claro síntoma de que vives en una casa de chocolate.

Lo que creías que era pladur es turrón de Alicante. Cuando golpeas el pladur, en lugar de sonar a hueco escuchas que está relleno de almendras. Aunque se conocen casos de casas de hormigón o madera con paredes de turrón de Alicante, en la mayoría de ocasiones este material se utiliza en casas de chocolate.

El técnico de las humedades utiliza churros en lugar de herramientas. En lugar de arreglar la fuga en una de las tuberías que provocaba filtraciones en las paredes, el técnico se pasó la mañana mojando churros en tu pared y comiéndoselos. Exactamente lo mismo que hicieron los bomberos cuando ardió el año pasado. Esta es una señal inequívoca de que tu casa es de chocolate.

Tu vecino lleva meses mordiendo tus paredes. Has tenido que contratar a un vigilante de seguridad para mantener alejados a todos los niños del barrio. Da igual lo mucho que te esfuerces, eliminar las marcas de dientes de tu fachada es completamente imposible porque tu casa es de chocolate.

Tienes los cadáveres de Hansel y Gretel enterrados en el jardín. Es cierto que su madrastra no les daba de comer y que los abandonaron en el bosque, pero los dos se pusieron muy pesados con tu casa y tuviste que encargarte de ellos. Ahora están enterrados en tu jardín, y eso en una casa de piedra jamás te habría pasado.

Te has comido todas las paredes y columnas, ahora vives en la calle y estás muy gordo. Las casas de chocolate son la principal causa por la que los españoles se quedan en la calle. Cuando las paredes están hechas de piedra, por mucho que las muerdas y te las tragues, no las puedes digerir, pero si están hechas de chocolate es diferente, y cuando te quieres dar cuenta lo único que tienes es un solar vacío y unas enormes dificultades para hacer de vientre.