Escenas de confusión, histeria y drama se han vivido esta mañana en el domicilio de una familia de Chamberí, en Madrid, cuando José Carlos Núñez ha decidido retirar la bandera de España que colgaba del balcón de su casa con el propósito de lavarla. “Dos minuts després la meva dona s’ha posat a parlar en català. Inicialment he pensat que era una broma però després jo mateix m’he adonat que responia també en català, i no hi ha res que ens faci més ràbia, és un malson. Els meus fills retallant llaços grocs… totalment adoctrinats”, declara el afectado.

La familia ha tardado en saber qué estaba ocurriendo y sus gritos en catalán han alertado a los vecinos. “Era una familia muy normal y muy española, ha sido humillante verles así, ahora me cuesta hasta mirarlos a la cara después de presenciar esta orgía de separatismo”, reconoce Julio Bermejo, que ha sido quien ha avisado a las autoridades “aunque me he inventado que habían sufrido un ictus porque no sabía qué otra cosa denunciar, la verdad”.

“He tornat a penjar la bandera al balcó i ara parece que poco a poc comencem a recuperar el castellano pero los médicos dicen que pot tardar encara una miqueta perquè hem estat mucho tiempo exposats sense rojigualda”, comenta, ya más tranquila, la esposa de José Carlos. “Si no se’ns passa, et juro que abro la llave del gas y nos matamos todos, així no es pot viure”, añade.

Protección Civil recuerda que “España se mantiene unida por la presencia ya indispensable de estas banderas, pues sin ellas la presión del separatismo va agrietando los elementos que conforman nuestra identidad nacional”. Por lo tanto, sugiere “tener siempre una bandera de repuesto para cuando haya que lavar la otra, y no dejar el balcón sin bandera más de cinco minutos”. En caso de contaminación, los expertos piden “no hablar a los niños”.

La semana pasada, los fuertes vientos arrancaron una bandera independentista en la población catalana de Olot y dos ancianos se pusieron a leer en voz alta y en castellano “Carta a mi mujer” de Francisco Umbral, algo que la vecindad aún no les ha perdonado.