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Lleva a su pareja a cenar al aeropuerto porque le apetecía ir a un sitio caro

COMPARTIERON UN ZUMO DE NARANJA Y UN BOCADILLO DE JAMÓN

Después de planear la noche con semanas de antelación y de haber estado ahorrando un poco cada mes, Francesc Bolaños, de 41 años, ha llevado a su pareja a cenar al aeropuerto porque le apetecía ir a un sitio caro. “Siempre me decía que quería comer en un restaurante de lujo, así que decidí llevarla al Caffe de Fiore en la Terminal 2 del aeropuerto de El Prat”, afirma orgulloso.

Sin explicarle nada, Bolaños le pidió a su pareja que se pusiera su mejor vestido y después se metieron en el Aerobus. “Cuando vi que estábamos en el autobús que va al aeropuerto enseguida pensé que me llevaría a cenar a París”, asegura Cristina Bruño, la pareja de Francesc. Pero en lugar de pasar por el arco de seguridad, Bolaños se acercó a una camarera del Caffe de Fiore y le informó de que tenía una reserva para dos personas.

La pareja compartió un zumo de naranja y un bocadillo de jamón mientras veía el atardecer con los aviones pasando. “Cris no era capaz de articular palabra”, se sincera Francesc, orgulloso. “A veces tanto lujo puede resultar abrumador… lo que más me chocó fue que, al irnos, no tuvimos que recoger la bandeja, que de eso ya se encarga el personal del restaurante”, añade. “Al final tuve que pagar un poco más de lo que había calculado, pero valió la pena porque Cris no se esperaba nada”, concluye.

Por si fuera poco, y para darle una nueva sorpresa, en lugar de volver a casa después de cenar el zumo de naranja y el bocadillo, Bolaños llevó a su pareja de viaje desde la T2 a la T1. “El año que viene cenaremos ahí”, le dijo señalando una mesa de la cafetería La Maca.