El gran número de elecciones que se vivirá en España en los próximos meses ha alterado la planificación de la próxima Semana Santa. Uno de los principales damnificados será Jesucristo, que tendrá que resucitar el sábado santo porque el domingo de resurrección le ha tocado de vocal en una mesa electoral.

Este año, en lugar de resucitar al tercer día, Jesús tendrá que resucitar al segundo para presentarse en el colegio electoral a las nueve de la mañana. Aunque hasta el último momento ha tratado de librarse alegando motivos de agenda, la Junta Electoral de la zona ha desestimado todos sus recursos. “Si todavía estuviera crucificado entenderíamos su ausencia, pero solo tiene que poner el despertador 24 horas antes”, declaran.

Ahora el hijo de Dios se enfrenta a un nuevo calvario y tendrá que pasar cerca de 12 horas registrando votos y explicando el funcionamiento del sistema al electorado. El Mesías podrá irse durante una hora a comer, pero luego tendrá que volver y quedarse hasta altas horas a hacer el recuento. “Si creía que su padre le había abandonado en la cruz, con lo de la mesa va a flipar”, se sincera un joven que ya fue vocal en las últimas elecciones.

En el PSOE preocupa que, igual que multiplicó los peces y los panes, Jesucristo pueda multiplicar los votos al PP, Ciudadanos y Vox, aunque los teólogos consultados aseguran que el profeta estaría más cerca ideológicamente del Partido Comunista que de ningún otro.