La Fiscalía Anticorrupción investiga desde finales del año pasado al IMSERSO por una presunta trama que se dedicaba a ingresar a ancianos en Suiza y Andorra de manera fraudulenta con el fin de atajar el envejecimiento de la población española. Las pesquisas se centran en ocho agencias de viajes que supuestamente trasladaban a los ancianos a diferentes países hasta que se les perdía el rastro y pasaban a residir en los llamados “paraísos poblacionales”.

“Igual declaraban a diez pero metían miles en el país”, alega el fiscal. “Como muchos están muy mayores, se quedaban donde los dejaban y deambulaban desorientados”, continúa. A día de hoy, se calcula que el número de ancianos españoles en Suiza y Andorra supera los diez millones. “La mayoría están encerrados en cajas fuertes o en bufets libres, por lo que son muy difíciles de encontrar”, lamenta la acusación.

Cientos de ancianos evadidos llevan meses paseando confusos por Ginebra. La mayoría de ellos lleva ropa veraniega, pues se les dijo que estaban de vacaciones de verano. “A mi padre lo tuve que ir a buscar yo porque estaba al borde de la hipotermia”, protesta uno de los familiares de los afectados. “La próxima vez, que por lo menos los ingresen en Panamá y así puedan ver un poco de mar”, añade.

Si la investigación surte efecto y se demuestran las irregularidades, España se enfrentará al reto de traer de vuelta a todos los ancianos que se ha ido llevando a Suiza y Andorra en los últimos años. “Pasaríamos de 40 a 70 millones de habitantes y la media de edad del país se situaría en los 85 años”, explican desde la Fiscalía Anticorrupción.