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Cómo decorar la Escape Room que ahora es tu casa porque nunca lograrás salir de ella

NUESTROS EXPERTOS TE ASESORAN

Las Escape Rooms están de moda, y cada vez las hacen más complicadas. Por eso nuestro equipo de expertos de Idealista ha decidido enseñarte a decorar la Escape Room en la que te encuentras encerrado desde hace días y en la que te quedarás a vivir para siempre porque nunca lograrás salir de ella.

Utiliza como cama el ataúd en el que encontraste aquel código que fuiste incapaz de descifrar. No era tan difícil entender que, en lugar de una suma, lo que realmente quería decir el papel con esos números era que había una pista escondida a cuatro pasos de la puerta a dos metros de altura. Ahora ya es tarde, así que lo mejor es que muevas el ataúd hacia la esquina y lo uses para dormir.

Los huevos de dinosaurio pueden ser unos buenos cojines a falta de saber qué hacer con ellos. La idea era que esos huevos de dinosaurio los metieras en el horno que hay en otra habitación a la que no estuviste ni cerca de llegar, y al hacerlo se abrían y salían unas llaves con las que podías quitarte las esposas. Pero por su forma y color puedes usarlos como cojines, que quedarán muy bien.

Sitúa tu ordenador en la habitación llena de cables conectados a una bomba. No te preocupes por la cuenta atrás, has ido tan lento que ya hace mucho que llegó a cero. Es una Escape Room, no hay bombas de verdad, simplemente desenchufa alguno de los cables y pon en su sitio el cargador de tu ordenador.

Dale una buena mano de pintura a la pared para borrar todas esas molestas indicaciones que nunca entendiste. La verdad es que las instrucciones estaban muy bien trabajadas, pero como no las has entendido, lo mejor es que le des una mano de pintura a la habitación y no te distraigas leyendo cosas que ya no te sirven.

Bien colocado, el sombrero de Indiana Jones que pusieron sobre el esqueleto puede ser un magnífico inodoro. Cuando empieces a utilizarlo te darás cuenta de que en su interior había un imán escondido con el que se podía abrir la puerta de la celda en la que estás. Pero no hay que ser ambicioso, con vivir en una estancia de tres metros cuadrados ya es más que suficiente.

Asume que ahora vives esposado a Miguel de Cuentas y decora la estancia también a su gusto. Ambos tendréis que pasar esposados el resto de vuestras vidas porque no fuisteis capaces de abrir esos huevos de dinosaurio, así que lo mejor es que tengas en cuenta sus gustos para hacer la convivencia lo más amena posible. El ‘teambuilding’ era esto.

Tapa todas las cámaras que hay en la habitación para tener intimidad y que el dueño de la Escape Room deje de mirarte. Destroza también todos los altavoces para dejar de oírle gritar que el juego ha terminado, que eres el peor escapista que ha visto en su vida y que te vayas de una vez.