¿Para qué sirve el periodismo? Hay respuestas tan diversas como correctas. De hecho, no hay respuestas incorrectas a esta pregunta. Todas son igualmente ciertas. Y en eso radica la grandeza del periodismo: en que, digas lo que digas, estás diciendo siempre la verdad.

¿Y qué es el periodismo? Según Iñaki Gabilondo, el periodismo es “¿Quién os ha dado mi nuevo número de teléfono? Dejadme en paz de una vez. Por favor, basta ya”.

El periodismo es estar comprometido con LA VERDAD y nada más. ¿Y qué es la verdad? Cualquier cosa que se crea la gente.

En EL MUNDO TODAY conocemos ese dicho que reza que no es noticia que un perro se coma a un hombre, pero sí es noticia que un hombre se coma a un perro.

En febrero de 2009, hace justo diez años, la edición digital de EL MUNDO TODAY echaba a andar con la aspiración de convertirse en la referencia de un periodismo vigilante, dedicado a la gente y a sus problemas reales pero, sobre todo, interesado en atraer anunciantes. Un diario capaz de denunciar injusticias y desigualdades, abusos de poder y un compromiso irrompible con la verdad por encima de casi cualquier tipo de condicionamiento político y/o económico; por encima de cualquier presión o chantaje de los poderes públicos y/o privados o de Rubén.

Y un compromiso también de adhesión a los principios de sus anunciantes y/o clientes.

Antiguamente, la gente tenía que comprar enormes diarios de papel que pesaban varios kilos. Hacían falta 15 personas para leerlos. Luego había que memorizarlos y aprendérselos. Y así cada día. Era agotador. EL MUNDO TODAY cambió eso por completo al volcar su contenido a la red y crear el medio de información DEFINITIVO.

La gente ya no necesita pensar, lee EL MUNDO TODAY y sabe cómo es el mundo. Así de sencillo.

La adhesión de EL MUNDO TODAY a la World Wide Web supuso el espaldarazo definitivo a internet, un entorno demasiado moderno para una España cutre, triste, gris y poco acostumbrada a la innovación. Cuando EL MUNDO TODAY llegó a internet, millones de ciudadanos corrieron a contratar una conexión con Terra.es o con Jumpy.

En estos 3.653 días de información, rigor y denuncia hemos crecido, situándonos como el diario digital más leído de nuestro país, retuiteado por Pedro Sánchez, con corresponsales y oficinas en Barcelona, Madrid, New York, Shangai, Murcia, Vladivostok, el siglo XIII, Prusia, Motilla del Palancar…

El compromiso de EL MUNDO TODAY con el periodismo es total. Cada día, nuestros periodistas rastrean las redes sociales con la intención de copiar y pegar lo que se está diciendo en Twitter y coger esas palabras, ponerlas un poco mejor escritas y transformarlas en información y tráfico web y dinero.

Trabajamos cada día siendo conscientes de que, si lo deseas con fuerza, cualquier cosa es cierta.

Y es por eso que, diez años después de aquellos grises días de 2009, EL MUNDO TODAY mira frente a frente a sus competidores y a ese periodismo que parece escrito con el texto predictivo del móvil y afirma su voluntad rotunda de hacer un periodismo de calidad de campaña de los dos que hemos estado a nosotros nos ha dado un gran número de personas y hemos sido muy buenos para el futuro del país pero también tenemos un problema en concreto en la Realidad del Jazz jajaja

Ahora, y tan solo diez años después de su salto a internet, los plutócratas multimillonarios directores de EL MUNDO TODAY (Xavi Puig, Kike García y el recientemente fallecido en extrañas circunstancias Rubén) no quieren más que reiterar su intención de convertir EL MUNDO TODAY en el imperio mediático más importante del mundo.

Llegará un día en el que “El Mundo Today”, “Realidad” y “Verdad” serán sinónimos. En ese futuro no tan lejano, Puig y García serán propietarios de todos los hechos del Universo y será imposible publicar nada sin su permiso y sin pagarles los royalties correspondientes.

En ese momento, sabremos que vivimos en una auténtica democracia y que ya no hará falta información porque todo el mundo opinará lo mismo y nadie estará equivocado nunca y todos seremos felices.

Gracias por acompañarnos en este viaje. No están todos los que son, pero son todos los que están.