Vox sigue aumentando su presión en las negociaciones con PP y Ciudadanos para formar gobierno en Andalucía. Esta misma mañana, su líder, Santiago Abascal, ha defendido la necesidad de detener en España palomas al vuelo volando a ras de suelo, criticando la inacción del Ejecutivo respecto a esta cuestión y señalando que “han conseguido que las autoridades crean que nada tienen de especial, cuando no es así”.

“Lo disfrazan de amistad cuando salen a pasear por la ciudad, pero no hay donde esconderlo”, ha sentenciado Abascal, lamentando que ninguna formación política se haya atrevido a toser al hallarlas labio a labio en el salón. “Con nuestras piedras hacen ellas su pared, pero esto se va a terminar cuando Vox gobierne en España y lo que opinen los demás está de más”, promete.

Tras la indignación que estas declaraciones han provocado tanto en los medios de comunicación como en la opinión pública, el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, ha condenado que Vox “equivoque la ocasión” pero ha reconocido al mismo tiempo que “no estoy yo por la labor de tirarles la primera piedra”, evidenciando que depende de la formación ultraconservadora para llevar a buen puerto las negociaciones y opinando que “qué se le va a hacer”.

Ciudadanos, por su parte, se ha mantenido al margen del asunto públicamente pero luego ha seguido adelante con los pactos por debajo del mantel, a solas, sin nada que perder.