Anunciando que ya no tiene la paciencia de antaño, un semáforo de Barcelona ha admitido esta mañana ante la prensa que los rumores de que hace el ámbar cada vez más corto son ciertos y que, en ocasiones, no deja que la luz naranja parpadee más de dos o tres veces.

“Yo ya no estoy para tonterías”, ha declarado la señal de tráfico, que dice haber perdido la motivación de sus primeros años en el trabajo.

“No puedo estar pendiente de todo el mundo y mi trabajo es sobre todo pasar al rojo”, sentencia. “Si no, no avanzamos. No tengo todo el día para estar con medias tintas”, agrega.

El semáforo también ha declarado su intención de permanecer en ámbar durante una semana para acumular horas y no volver a parpadear en lo que queda de año. Tampoco descarta estar seis meses en rojo y seis meses en verde “para hacer el trabajo de golpe y no tener que pensar”.