Nada más reiniciarse esta mañana, y sin poder salir de la cama, un informático recién levantado se ha mostrado incapaz de darle a abrir pestaña nueva. “No sé si mi cuerpo está instalando actualizaciones, lo único que sé es que voy a llegar tarde al trabajo”, se ha sincerado a través de una nota de voz.

El joven olvidó cerrar todas las ventanas de la habitación antes de irse a dormir, lo que podría ser la causa de esta ralentización. “Debería darle a Control-Alt-Suprimir, pero para eso tendría que sacar las manos del edredón”, explica con un ojo totalmente cerrado. “Me apagaría para volver a encenderme, pero me preocupa que el proceso se alargue muchas horas”, ha lamentado.

Después de analizar detenidamente el problema, el informático ha llegado a la conclusión de que primero tiene que mandar las legañas a la papelera de reciclaje. “Si no me conecto rápido a una fuente de alimentación me acabaré desmayando del hambre”, asegura. “Espero no haber cogido algún virus”, añade con preocupación.

A las 12:40 de la mañana, y tras tener que pedirse el día libre en el trabajo, el informático ha enviado el informe de errores a Windows para que no se vuelva a repetir el problema.