Pese a que ya ha explorado todos los finales y ninguno de ellos desemboca en la República Catalana, el expresident Carles Puigdemont lleva ya dos semanas viendo una y otra vez Bandersnatch, el episodio interactivo de Black Mirror, intentando guiar al protagonista hacia la independencia de Cataluña. “Estamos preocupadísimos porque lleva 360 horas sin despegarse del televisor y del móvil, se niega a creer que no haya un final que no conduzca a la independencia pero no lo consigue y lo intenta una y otra vez”, explica a la prensa una persona cercana al domicilio belga del político catalán.

Desde el entorno de Puigdemont admiten que al líder del procés no se le da bien tomar decisiones bajo presión “ni en la vida ni en las series” pero que parece disfrutar mucho de la experiencia, que empieza desde cero cada vez con la misma ilusión. Sus amigos y familiares confían en que tarde o temprano asumirá que, “al menos en Netflix”, no existe la posibilidad de que los personajes consigan un Estado propio. “Es una serie sobre distopías y su distopía es que en el universo de la serie no se habla de la república catalana”, explica su entorno.

“Se le oye gritar en voz alta muy emocionado e incluso ha pensado en escribir a Netflix para que añadan las opciones ‘convocar elecciones’, ‘exiliarse en Bélgica’ y otras que a él le parecen más razonables que las que ofrece el capítulo”, concluye una persona cercana a Puigdemont.