Mientras el Imperio Británico sea algo del pasado y la Reina no pueda pasearse por toda la Tierra saludando a sus súbditos, las negociaciones se alargarán indefinidamente en una pesadilla sin fin, reconocen desde el Reino Unido, que ya ha pedido una nueva prórroga del plazo del Brexit. El plan consiste en alargar el proceso de separación de la UE hasta que Hong Kong, Pakistán, la India, Australia, Sudáfrica, Nigeria, Egipto, Nueva Zelanda, Sierra Leona, Las Indias Occidentales, Irlanda y Estados Unidos vuelvan a estar bajo el dominio de la Reina.

“Todos tenemos claro que el objetivo es ese, pero la Unión Europea no nos está facilitando reagruparnos con países de otros continentes, lo que está siendo una sorpresa injusta”, decía Theresa May el pasado martes, justo antes de que su plan para el Brexit, que no especificaba cómo cancelar la independencia de Estados Unidos, fuera rechazado de forma humillante.

“Necesitamos un consenso político favorable a que la Reina Isabel vuelva a dominar el mundo, eso es lo que se busca. Mientras tanto, seguiremos hablando y dando por culo y mareando a todo el mundo hasta que se satisfagan nuestros delirios imperiales”, admitía hace dos semanas un conservador cercano a Theresa May.

“No vamos a tolerar que haya tantos países independientes, no somos tontos”

“No es tanto separarse de la Unión Europea como agotar a todo el mundo hasta que nos den todo lo que queramos”, decía otro político que espera volver pronto a “los buenos viejos tiempos” en los que todos los humanos bebían té a las cinco de la tarde y eran felices y escuchaban la radio inglesa”.

“O esos países o que todo el mundo abandone el sistema métrico o que absolutamente todo el planeta empiece a conducir por la izquierda”, decía ayer un partidario del Brexit blando al abandonar el Parlamento.

“Dadnos algo, lo que sea, y dejaremos el tema”, concluía otro.