Rubén Sanchís y Teresa Román, las dos personas que hacen de caballo para Santiago Abascal, han mostrado esta mañana ante la prensa su cansancio por tener que llevar al líder de Vox a todas partes sobre sus hombros. “Confiamos en que se forme gobierno en Andalucía lo antes posible y le den un coche oficial y pueda desplazarse por sí mismo”, explica Román, que esta semana es la encargada de ser la cabeza del equino.

“Somos como el piloto del Falcon de Sánchez pero para la ultraderecha, es un honor, pero es verdad que cansa un poco al final”, dicen las dos personas disfrazadas, que entienden que una vez Abascal tenga cargo público dejará de ir a caballo a todas partes y se desplazará como un “político español normal”.

También consideran que otra de las ventajas del trabajo es estar cerca de Abascal, aunque él no sea consciente de su existencia. “Suele acercarse a las orejas de felpa y susurrarle al caballo sus planes sobre España, que nosotros escuchamos de primera mano, aunque nos tenemos que quedar en silencio”, explica Román, que admite haberse desbocado adrede en un par de ocasiones para tirar a Abascal al suelo.

Según dicen, lo peor del empleo es que les obliga a relinchar o ir a galope pero, generalmente, lo único que busca Santiago Abascal es permanecer parado mirando al infinito ante un acantilado.