Esta semana ha aparecido en los quioscos de todo el país una revista para secuestradores que solo viene con letras sueltas. De momento, los quiosqueros reconocen que no se está vendiendo tan bien como se creía porque, para realizar la transacción, el comprador tiene que dejar el dinero en un contenedor y ellos le tienen que enviar la revista al extranjero.

“Recibimos muchas llamadas con la voz distorsionada interesándose por la revista, pero es difícil entender todo lo que dicen”, lamenta Araceli Pacheco, dueña de un quiosco de Madrid. La editorial detrás de esta revista es completamente anónima, y lo único que se sabe es que el interior de la publicación está lleno de letras sueltas con líneas de puntos a los lados para recortarlas con facilidad.

Hasta hoy, los secuestradores perdían muchas horas al confeccionar sus cartas amenazantes, así que ahora, al ahorrarse el buscar las letras, se cree que las amenazas serán mucho más creativas y que tendrán un vocabulario más rico y variado.

La primera entrega incluye un misterioso dedo meñique con el aviso de que habrá más. “La revista apareció en mi estantería sin que me diera cuenta”, relata Araceli. “Pensamos que al menos habrá nueve números más, pero igual llegan a 20 si contamos orejas, ojos y demás partes del cuerpo fáciles de arrancar”, señala.

Esta semana también ha salido a la venta la revista de moda que enseña a los secuestrados con síndrome de Estocolmo a seducir a sus secuestradores, pero de momento nadie ha ido al quiosco a comprarla.