Sin importarle los dolores de espalda ni el entumecimiento en sus brazos y piernas, Antonio Cabrales, un conductor de autobús de 42 años, lleva trabajando 50 horas seguidas porque el botón de “parada solicitada” no funciona. “Se debió de fundir la bombilla que ilumina el cartel y ahora todos estamos atrapados aquí”, lamenta una pasajera a través de su teléfono móvil.

El ambiente en el interior del autocar es muy tenso y por momentos ha llegado a cundir el pánico. “No sabemos qué es lo que pasa por la cabeza del conductor, ya que se niega a hablar con nosotros porque está prohibido distraerle”, han informado los pasajeros a la prensa. “Le intentamos explicar que nos queremos bajar desde hace rato y que el botón de ‘parada solicitada’ no funciona, pero él se limita a señalar el cartel de ‘No hablar con el conductor’ y a seguir conduciendo”, relatan asustados.

Los pasajeros han informado a la prensa de que el conductor presenta claros síntomas de agotamiento. “Está lleno de sudor y se mueve como si estuviera aguantándose las ganas de ir al baño”, explican. Muchos de los viajeros se están planteando romper los cristales de emergencia porque no aguantan ni un minuto más la COPE. “Es como la película Speed pero a cámara lenta”, se quejan amargamente.

Al cierre de la edición, la prensa ha sabido que el autobús se ha quedado sin gasolina y se ha parado en el kilómetro 245 de la nacional 113, donde se mantiene quieto con las puertas cerradas sin que nadie salga. “O la policía entra a arreglar la luz del botón de ‘parada solicitada’ o nos quedaremos todos aquí para siempre”, auguran los pasajeros.