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Se come un imán con forma de piña porque era lo único que había en la nevera

NO DESCARTA CENAR EL IMÁN CON FORMA DE PIZZA QUE TIENE EN EL MICROONDAS

Tentado por su vivo color amarillo y su apetitosa forma, en la tarde de hoy, Alfonso Trujillo, un salmantino de 43 años, se ha comido un imán con forma de piña porque era lo único que había en la nevera. “También me comí los números de teléfono de los bomberos y la ambulancia”, reconoce ya algo más saciado.

Aunque el imán con forma de piña no tenía sabor a piña, Alfonso no descarta probar otro imán por su riqueza en hierro, magnesio y zinc. “Lo digerí bastante rápido y me dio mucha energía magnética”, afirma. Su médico de cabecera le ha recomendado colocar un trozo de metal en la parte baja del inodoro para cuando quiera expulsarlo.

Para cenar, Alfonso no descarta comerse el imán con forma de pizza que tiene en el microondas. “Es de mi pizzería favorita, así que debe de estar rico”, asegura. También ha salivado al posar su mirada sobre la hoja de diciembre del calendario de la cocina, en la que sale la foto de un oso polar.

Al cierre de la edición, ya de madrugada, la prensa ha podido saber que Alfonso se ha despertado con hambre y se ha comido la luz de la nevera al no quedarle ninguno de los imanes. En estos momentos, es incapaz de dormir porque no deja de brillar por dentro.