Un año más, al llegar estas fechas, los solares de ciudades y pueblos de toda España se llenan de jugadores de la lotería que empiezan a cavar los agujeros que taparán si les toca el Gordo. “La gente se queja a los ayuntamientos de la gran cantidad de obras que hay en las ciudades, pero lo que no saben es que son los jugadores de la lotería cavando los agujeros que taparán con los premios”, informa el dueño de una administración de Madrid.

“Cuantos más décimos compras, más hondo tienes que cavar el agujero”, comenta resignado un jugador, pala en mano, totalmente cubierto de tierra. “Basta que no caves el agujero para que te toque, y eso sí que es una ruina”, apunta. “Yo siempre cavo un par de hoyos pequeñitos por si me quiero dar un capricho”, se sincera Nuria, una señora que ha horadado varios agujeros a las afueras de Madrid. “Con mil o dos mil euros ya los tapo, no necesito mucho”, se sincera.

Los jugadores más optimistas llevan excavando la tierra desde el pasado mes de octubre. “He alquilado una pala y me ha costado una pasta, así que ahora tengo un agujero enorme que tapar”, declara Eusebio Romero, de 57 años. “Si al final no me toca nada siempre me puedo meter yo dentro del agujero”, añade. “Lo importante es taparlo como sea”, concluye.

Se calcula que, de los últimos mil millones de euros repartidos en premios de lotería, 950 se han utilizado para tapar agujeros, siendo ésta la fuente principal de economía sumergida en este país.