Diciendo que el resultado del domingo es “una victoria a medias”, el partido fascista Vox ha confesado hoy que entrar en una institución democrática apoyándose en el voto popular no es del todo satisfactorio porque a ellos les habría gustado entrar “de otra manera”. “A nosotros nos gusta irrumpir en la política por sorpresa y sin contar con la ayuda de la gente”, ha dicho Santiago Abascal esta mañana en una entrevista.

“Por nuestra ideología y temperamento… siempre consideraremos que estar en el Parlamento andaluz gracias a los votos de la gente es un poco ilegítimo”, reconocía el líder de la formación, que no ha especificado de qué manera le habría gustado entrar en el tablero político.

Abascal, que considera que su formación “se ha vendido al sistema democrático”, admite días después de sus buenos resultados que se siente “un poco un fraude” y considera humillante “tener que pedir ayuda a la gente en vez de entrar en las instituciones públicas por nosotros mismos, por sorpresa y usando nuestras propias armas, nunca mejor dicho”.

“Gracias por los votos, eh… pero… Bah, vaya chasco”, añadía Abascal.

No son pocos los votantes andaluces de Vox que ya se han arrepentido de apoyar a la formación considerando que entrarán en la Junta “siendo votados masivamente como maricones” y han preguntado “para qué enseñan tanto caballo y presumen de llevar pistola” si “luego nada”.