La izquierda pierde la mayoría en la Cámara andaluza, Vox entra con fuerza en el Parlamento andaluz y los independentistas catalanes se quedan fuera de la Junta. Con la práctica totalidad del escrutinio terminado, se constata un enorme vuelco político en Andalucía. PSOE-A: 33 escaños; PP: 26 escaños; Ciudadanos: 21; Adelante Andalucía: 17; Vox: 12 escaños; PDeCAT: 0 escaños; CUP: 0 escaños y ERC: 0 escaños. Los resultados suponen un giro histórico en una comunidad autónoma gobernada por los socialistas desde la instauración de la autonomía y aleja la independencia catalana de Andalucía.

Tras ver que Carles Puigdemont iba segundo en los sondeos, los andaluces han votado “a quien sea, literalmente a cualquiera” con tal de evitar que el PDeCAT y ERC consiguieran escaños en la Junta. “Hay que votar a quien haga falta para que Puigdemont no esté en la Junta y garantizar que los independentistas catalanes obtengan un mal resultado”, decía un votante esta mañana al salir de un colegio electoral, temiendo confundirse de papeleta y acabar votando al PDeCAT o a ERC, formaciones que finalmente han obtenido cero votos en todo el territorio.

“Vamos a echar a Puigdemont de la Junta, eso es lo importante”, ha dicho Albert Rivera, líder de Ciudadanos, eufórico tras unos resultados que garantizan que la independencia catalana no llegará a Andalucía y que “los andaluces no estarán gobernados desde Bélgica”.

“Formaremos gobierno con quien sea, nos da igual, lo importante es alejar el fantasma del catalanismo de aquí”, decía Pablo Casado desde la sede popular, dispuesto a pactar, si fuera necesario, “con un mono que llevara una navaja en la boca y un tatuaje de Hitler en la espalda porque todo es hablarlo”.

Desde Vox, que ha obtenido un resultado histórico con 12 nuevos diputados, han lamentado que, pese al buen resultado electoral, haya habido tantos andaluces votando a andaluces y no a españoles, por lo que han pedido que se aplique mañana mismo el 155 en la comunidad.