Con la intención de que los astronautas que han salido al espacio puedan encontrarla cuando vuelvan y se den cuenta de que están en lo que un día fue su hogar, el Ayuntamiento de Nueva York ha decidido iniciar las obras para enterrar la Estatua de la Libertad en la playa lo antes posible. “La enterraremos de cintura para arriba al lado de unas rocas”, explica Bill de Blasio, alcalde de la ciudad.

La decisión llega después de comprobar que la humanidad se acerca irremediablemente a su fin, y tras ver que muchos gorilas empiezan a hablar cada vez con más fluidez. “Enterrar la Estatua de la Libertad en la arena será el perfecto broche final”, explican desde el consistorio.

El Gobierno de Estados Unidos respalda totalmente el proyecto y el propio Donald Trump ha asegurado que las obras estarán listas antes de que él acabe con el mundo. “La estatua tirada en la costa reflejará perfectamente lo que pudimos ser y nunca fuimos”, declaraba emocionado el alcalde neoyorquino durante la presentación del proyecto.

Para transportar un monumento tan pesado, la ciudad contará con la ayuda de los Cazafantasmas, que harán que la estatua vaya a pie hasta el lugar escogido para enterrarla.