Después de 4.500 millones de años exhibiéndola en el mismo lugar, Dios se plantea ahora mover la Tierra a un sitio donde se vea menos. “Es cierto que se ha ido desplazando con la expansión del universo, pero sigue dando vergüenza, es una obra menor, de juventud”, se ha sincerado el Creador del Todo.

En los últimos 10.000 años, dice, “han llenado el planeta de luces y ahora destaca mucho sobre los demás”. Argumenta que “los planetas rocosos ya no se llevan, son como el gotelé”.

Al principio de los tiempos, el Creador ya puso el Sistema Solar en las afueras de la galaxia para que la Tierra pasara más desapercibida, pero no le parece suficiente. De hecho, Dios ha encontrado una zona con poca luz que podría ser perfecta. “Es un sitio tranquilo en el Brazo de Perseo”, asegura. “Hace mucho frío, así que ayudará con lo del calentamiento global”, añade.

Hasta que no decida la nueva ubicación exacta, Dios simplemente tapará la Tierra con una manta para que nadie la vea, sumiendo a la Humanidad y a todos los seres que la habitan en una profunda oscuridad.