Diciendo que “en la etiqueta no pone sobre nada de esto” Esther R., una ciudadana de Valladolid, ha decidido demandar a la marca de agua Font Vella porque se ha bebido una de sus botellas y, acto seguido, ha tenido unas ganas “irrefrenables” de orinar.

“Me he quedado de piedra porque me he bebido la botella de agua pensando que estaba fuera de peligro y entonces, de repente, pum, me he meado”, explica Esther, que considera que es responsabilidad de la marca alertar a sus consumidores de las “dramáticas consecuencias” de ingerir el agua. Según dice, lo único que pide es que la compañía le reembolse el dinero que se ha gastado comprando unos pantalones nuevos y que, de ahora en adelante, en la etiqueta aparezca de forma visible el mensaje “ciudado, te puedes mear”.

“Si orinar no es malo, ¿entonces por qué no lo indican en la etiqueta? ¿Qué es lo que quieren esconder?”, lamenta Esther, que no cree que pueda volver a consumir ningún producto de Font Vella, porque su agua “se estropea enseguida en cuanto sale del cuerpo de una y ya no sirve casi para nada ni se puede beber de nuevo ni nada de nada, créame. Una peste tremenda”.

La mujer, según confiesa, también está valorando demandar a un restaurante debido a que su comida le provocó heces.