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Cientos de madrileños amanecen hoy con un argentino en su cama

OTROS BUSCAN QUÉ ARGENTINO SE LLEVÓ A SU NOVIA

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Sustos, confusión y arrepentimiento esta mañana en cientos de hogares madrileños. Numerosos ciudadanos de la capital española se han despertado hoy con uno o varios argentinos tumbados a su lado en la cama, generalmente apestando a alcohol y ataviados con camisetas del River Plate o del Boca Juniors.

«Le he preguntado qué demonios hacía en mi casa y se ha puesto a llorar desconsoladamente. Le he tenido que abrazar muy fuerte y al final hasta le he preparado el desayuno. Daba mucha pena», confiesa Alfonso S., un madrileño del barrio de Chamberí. Los que han amanecido con aficionados del River han tenido un despertar ligeramente distinto: «Mi argentino estaba eufórico y no se ha callado ni debajo de la ducha», comenta otro. Ambos efctados se declaran incapaces de recordar cómo llegaron los argentinos a sus casas. «Lo último que recuerdo es estar paseando con mi mujer por la calle Arenal, tan tranquilamente. El argentino tampoco recuerda nada que no tenga que ver con el partido», explica Alfonso.

Los madrileños que no han experimentado un despertar con argentino han tenido que afrontar otro inesperado incidente: la desaparición de su pareja. «Mi novia no está y ahora tengo que ver qué argentino se la ha llevado. Esto es una vergüenza», protesta un joven que se distrajo ayer un momento, se vio rodeado de hinchas del River y perdió el rastro de Marisa, con la que llevaba saliendo dos años.

Sintiéndose muy mal y con aspecto desaliñado, los madrileños han llegado tarde esta mañana a sus puestos de trabajo y, aunque muchos han decidido culpar a Manuela Carmena y las restricciones de tráfico, ni siquiera sus jefes, también afectados por el partido de ayer, se han esforzado en desmontar la excusa. «Vamos a correr un tupido velo y a seguir adelante con nuestras vidas. Después de hacernos un test de embarazo», explicaba esta mañana un directivo que ha tenido que presentarse a una reunión con el argentino «porque no sabía dónde dejarlo y su vuelo de regreso no sale hasta la tarde».