Viendo que su sueldo de pensador no le daba para vivir en el centro de la ciudad, Eros Floros, un filósofo griego afincado en Madrid, se ha reunido con su casero y ha logrado ahorrarse el alquiler convenciéndole de que la realidad material es un constructo. “Este piso no es más que una realidad interpretada por los hombres y para ellos, pero no hay evidencias de que sea real”, le ha explicado desde el interior del inmueble.

Durante horas, Floros ha divagado sobre la consistencia del mundo físico y sus propiedades conceptuales como si fueran autónomas, pero sin suponer necesariamente que existan realmente, recurriendo al postulado fundamental del idealismo. “Si nos abstraemos de la ideación, que es un proceso concreto del cerebro, este piso es tan mío como tuyo”, le ha explicado a su casero. “Y no solo eso, el dinero en sí mismo también se podría considerar un constructo, especialmente desde el abandono del sistema del patrón oro”, ha añadido. “No es casualidad que el portal inmobiliario se llame Idealista”, ha concluido.

Aunque inicialmente el casero se mostró reticente al postulado de su inquilino, sus argumentos fueron tan convincentes que acabó por dejar de cobrarle el alquiler. “En realidad el piso solo existe como tal en nuestro cerebro”, argumenta. “Todos formamos parte del mismo todo, siempre ha sido así”, ha añadido emocionado. “Yo no puedo cobrarte por este espacio porque en otro tiempo no será mío, y el tiempo solo existe desde una perspectiva humana, así que el piso podría ser tan tuyo como mío”, ha continuado mientras rompía el contrato de arrendamiento.

Al cierre de la edición, la prensa ha podido saber que el calentador del agua del piso se ha estropeado, pero cuando el inquilino le ha pedido al casero que lo arregle, éste se ha negado alegando que “el frío y el calor también son constructos, nuestro cerebro genera artificialmente esas percepciones”.