Fernando Camuñas, un abusón de trece años que tiene atemorizados a todos sus compañeros del Colegio del Santísimo Socorro de Badalona, está tan concienciado con el medio ambiente que solo tira a los empollones en el contenedor orgánico. “Si el empollón tiene gafas, Fernando se las quita y las tira en el cubo del vidrio”, declara una orgullosa profesora.

“Una cosa es hacer daño a los débiles porque no soy capaz de gestionar mis inseguridades y mi propia debilidad y otra muy diferente es dañar al planeta”, explica el chico. “Las heridas que les hago a mis compañeros se van después de unos días, pero las consecuencias del cambio climático se quedan para siempre”, lamenta mientras le roba el bocadillo a Miguelito, de 3º B. “Yo puedo herir a diferentes individuos pero jamás perjudicaría al conjunto de la humanidad”, dice.

El adolescente camina más de 200 metros con un empollón en brazos cada vez que lo quiere tirar a la basura porque el patio del colegio carece de contenedores de reciclaje. “Estamos trabajando para instalar contenedores de reciclaje en el recinto y facilitar el trabajo de Fernando”, aclara el director del centro. Fuentes cercanas al colegio aseguran que el abusón solo raya los coches de los profesores que no cumplen con las normas vigentes de emisión de gases.

“Estamos muy orgullosos de su implicación con el planeta”, aseguran los padres del crío. “Ahora que hemos logrado que recicle, el reto es que abandone la violencia”, agregan. Desde el centro creen que, si Fernando sigue maltratando a sus compañeros como lo está haciendo, seguramente alguno se refugie tanto en los estudios que acabe convirtiéndose en un científico capaz de solucionar las alteraciones en el clima en el futuro.