La confirmación de una sanción de 30.000 euros por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) al ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, por usar información privilegiada en la venta de acciones de Abengoa, ha reabierto un frente para el Gobierno de Pedro Sánchez. Pese a las presiones recibidas por parte de Podemos y el Partido Popular para forzar la dimisión del ministro, el presidente finalmente se ha pronunciado: no pedirá la dimisión de Borrell pero le escupirá en el próximo Consejo de Ministros.

“Este Gobierno no se puede permitir prescindir del señor Borrell pero es lícito reclamar una reprimenda por su conducta ilegítima. Durante el próximo Consejo de Ministros le escupiré personalmente en representación de todos aquellos que se han sentido defraudados por él”, ha comentado Pedro Sánchez a primera hora de la tarde.

El líder de la oposición, Pablo Casado, ha criticado que el escupitajo sea “una reprimenda meramente simbólica” y ha exigido que “sea un gapo tan contundente como la multa que le han impuesto y no un teatrillo como el de la semana pasada”.

Albert Rivera, aunque no llegó a pedir a Borrell que dimitiera, sí ha registrado una petición de comparecencia en el Congreso “para que todos los diputados y no solo el señor Sánchez podamos escupirle en representación de todo el espectro parlamentario”.