“Creo que falté a la verdad diciendo que soy gay y callándome hasta qué punto soy gay, la palabra no hace justicia”, confesaba esta mañana Samuel Rodríguez, de 34 años, justo después de salir del armario por segunda vez en su vida. La primera vez fue ya hace tres años, cuando comunicó a amigos y familiares que se sentía atraído por los hombres y no por las mujeres. “Dije que me sentía atraído y me quedé cortísimo. Me arrepentí nada más decirlo. Me gusta más una polla que a un tonto un lápiz y llevo años guardándomelo, no podía más”, explica.

El entorno de Rodríguez ha reaccionado positivamente a la segunda salida del armario. “Yo también sentía que no había transmitido hasta qué punto estoy orgulloso de mi hijo y de la pasión con la que vive su sexualidad, así que he tenido la oportunidad de reafirmarlo”, comenta su padre. Su abuela, eso sí, ha sufrido un segundo infarto, pero se recupera favorablemente como la primera vez.

Otros sienten ahora que, de alguna manera, y por comparación con él, son poco homosexuales. “Cuando ves a Samuel gritando a los cuatro vientos lo mucho que le gustan los hombres, sientes que quizá a ti te falta pasión. Yo también saldría del armario una segunda vez, una tercera y hasta una cuarta, pero, como mi familia ya no me habla, si salgo otra vez del armario no habrá nadie para verlo”, lamenta un amigo de Samuel, que sigue, como tantos otros, encontrándose con dificultades a la hora de expresar su sexualidad.

La Organización Mundial de la Salud recomienda salir del armario “dos o tres veces al mes”, pues el ejercicio ayuda a mejorar o consolidar la autoestima y sirve además de recordatorio al resto de la sociedad. “Si tuviéramos que salir del armario por todos aquellos que no pueden hacerlo, pasaríamos más tiempo entrando y saliendo del armario que haciendo cualquier otra cosa”, argumenta Samuel.

Si los casos como el suyo proliferan, los expertos calculan que en 2025 ya habrá más gays saliendo del armario que gays homófobos negando su propia sexualidad. De momento, los segundos superan a los primeros en una proporción de 1/60.