Primer revés en la carrera de la artista catalana Rosalía. Después de cerrar un acuerdo comercial con la marca de ropa Pull and Bear, perteneciente al grupo Inditex, la cantante ha tenido que ceder esta semana a la compañía toda la mercancía para que ésta se pusiera a la venta, con lo que se ha quedado sin ropa interior y sin sudaderas de uso propio.

“Pactamos que ellos venderían ropa mía, pero es que se la han llevado toda menos la que tenía puesta en ese momento. Bueno, y unas bragas que se quedaron al fondo del cubo de la ropa sucia”, declara Rosalía, consciente de que “es la primera vez que cierro un trato de este tipo y calculé mal, les di toda la ropa y fue un error”.

Esta mañana, Rosalía y su representante se han personado en un mercadillo de las afueras de Abrera con la intención de reabastecer el armario de la joven “y comprar de más para cuando los de Inditex lo hayan vendido todo y necesiten más prendas”. No contaban con que la popularidad de Rosalía no ha pasado desapercibida en Abrera, y los tenderos “se han negado a venderme bragas creyendo que mi intención era apropiarme de su cultura y de su vestimenta”. La artista, sin embargo, se ha negado a irse con las manos vacías reiterando que necesita ropa urgentemente: “Yo la tengo que encontrar aunque me cueste la vida o aunque tenga que matar”, ha llegado a decir.

Rosalía, chillando “conmigo no te equivoques”, ha protagonizado un momento de tensión con una vendedora “fría como la nieve” que agarraba unas bragas de euro por un extremo mientras la artista, con el revés de la mano, tiraba del otro con el objetivo de arrebatárselas, sintiendo ambas cómo la prenda crujía. “Mal, muy mal, muy mal, muy mal, muy mal”, exclamaba Rosalía, denunciando haber sido víctima de un mal de ojo -“Me lo dijo esa gitana”, gritaba- al tiempo que abandonaba el mercadillo a paso ligero “y malamente” mientras el gentío corría para amarrarse a su cuello a punta de navaja. Aunque insiste en que la cosa no fue a más, fuentes del mercadillo aseguran que la joven se fue “dejando un reguero de sangre por el suelo”.

Ahora, la cantante tendrá que recomprar a Pull and Bear la ropa que cedió, con lo que perderá dinero con la operación. “Río por fuera y lloro por dentro”, reconoce.