Aunque, de entre todas las ideologías, el fascismo es sin duda la que mejor le encaja, Cristina Cortijo, una sevillana de 23 años, se ha visto obligada a renunciar al nazismo porque es incapaz de dibujar bien la esvástica. “Siempre me quedaba como un ocho y ahora toda la gente cree que me gusta mucho el ocho”, reconoce avergonzada.

Durante años, Cristina ha intentado perfeccionar su técnica a base de dibujar muchas esvásticas, pero nunca ha llegado a alcanzar un nivel aceptable. “He hecho grafitis que parecen la silueta de un hombre caminando, piezas del Tetris o incluso penes, todo menos la cruz esvástica”, lamenta. “Si hay una raza superior, claramente yo no formo parte de ella”, razona.

Viendo su incapacidad para formar parte del nazismo, Cristina se ha hecho de Podemos porque el círculo sí le sale bien. “Hay algunos aspectos de la ideología de este partido que todavía me chirrían, pero me salen unos círculos tan perfectos que sería una pena no votarlos”, explica ya como militante de la formación de Pablo Iglesias.