La irrupción de los patinetes eléctricos en algunas ciudades españolas empieza a provocar accidentes en la vía pública debido, entre otras cosas, a la poca visibilidad de estos vehículos. Por este motivo, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha modificado esta semana la normativa de movilidad para asegurarse de que los usuarios de los patinetes son fácilmente visibles a más de 300 metros. Para ello, los conductores “deberán llevar una pelota de color amarillo bajo el brazo, una piruleta en la boca y, de forma opcional pero recomendable, unos globos de helio de colores vistosos agarrados mediante cordeles”.

En el texto del nuevo reglamento se recoge que estos «Vehículos de Movilidad Urbana» tipo A y B deben ser conducidos “con pantalón corto y calcetines subidos hasta los tobillos”, y que en el caso de que a medio trayecto el usuario se acabe la piruleta o ésta se le caiga al suelo, podrá chuparse el dedo pulgar.

“Los patinetes siempre se han conducido en estas condiciones, cuando no se hace así se producen estos accidentes fácilmente evitables”, comenta un portavoz de la entidad.

La DGT autorizará a cualquier peatón a regañar y castigar al usuario de un patinete que no aparque debidamente y deje el vehículo tirado de cualquier manera en la acera. Tendrá autoridad también para dejarlo sin asignación, televisión o postre durante una o dos semanas.