Según un estudio de Idealista, los vecinos de los bajos en España ahorran tres millones de euros al año en pinzas. “En los edificios de más de diez plantas, los vecinos de los bajos han empezado a vivir exclusivamente de vender lo que les cae en el patio”, asegura el informe. Los precios de compra y alquiler de este tipo de viviendas se han disparado por este motivo.

Aunque muchos vecinos del primero o el segundo tratan de colocar redes en las ventanas para hacerse con las pinzas que les caen a los de arriba, los inquilinos de los bajos siguen siendo los que más dinero ahorran al año con diferencia. “Cuando vives en un bajo no solo te libras de comprar pinzas, es que la riqueza te cae directamente del cielo”, afirma Juan Pacheco, el propietario de una de estas viviendas, mientras vacía varios cubos llenos de pinzas.

De media, en el patio exterior de unos bajos suelen caer diariamente entre cinco y seis kilos de pinzas por metro cuadrado. “En las épocas de mayor calor, podemos estar hablando de quince kilos”, reconoce Pacheco. Pero, aunque pueda parecerlo, no todo son ventajas cuando vives en un bajo. “Tengo que ponerme este casco cada vez que salgo al patio”, explica el vecino.

Además del dinero que se ahorran en pinzas, los vecinos de los bajos tampoco tienen que invertir en ropa interior o en paños de cocina. “Tengo centenares de calcetines, la pena es que todos son diferentes”, lamenta Pacheco, que también encontró pareja por vivir en los bajos. “Marisa, mi mujer, solía vivir en el entresuelo, pero un día se cayó limpiando las ventanas y se acabó quedando”, relata con orgullo.