Exigen que haya medidas más “razonables” para deshacerse de los pasajeros que se despistan y permanecen en el vagón tras la última parada y llegan al final de la línea, donde tradicionalmente son triturados por los propios trabajadores del metro. Ahora son ellos mismos los que piden dejar de hacer ese trabajo. “Entendemos que los pasajeros tienen que desaparecer, pero pedimos que ese trabajo corra a cargo de operarios”, dice un representante sindical del Metro de Madrid.

Desde el Consorcio Regional de Transportes argumentan que los viajeros no pueden permanecer en el vagón porque sería “raro” que, cuando el convoy apareciera de nuevo para reemprender la macha, ya tuviera algunos pasajeros en su interior. “La gente alucinaría para mal porque el metro debe estar vacío y si hay alguna persona podría provocar desconfianza o llevar a la gente a pensar que son fantasmas o demonios”, razonan desde la entidad, que plantea estudiar otras medidas para eliminar a esos pasajeros. Por ahora se está valorando la posibilidad de encerrarlos en una habitación y que sean las ratas del subsuelo las que se encarguen de eliminar los cuerpos.

Hace dos semanas, la EMT también fue noticia cuando anunció que los conductores del autobús dejarán de conducir durante kilómetros por barrios desconocidos hasta salir de la ciudad y acabar en un polígono industrial del que es imposible regresar cada vez que un pasajero se pase de su parada.