Advirtiendo de que “no puede estar conducido por un empleado nuestro”, Renfe ha hecho saltar todas las alarmas esta mañana al comprobar que un tren que debía llegar a la estación de Sants a las 8:05 ha llegado efectivamente a las 8:05. “Es muy sospechoso, por lo que se ha optado por avisar a los Mossos d’Esquadra y a la Policía Nacional para que efectuaran las comprobaciones oportunas”, explican desde la operadora ferroviaria.

El protocolo a seguir ha sido desalojar a los pasajeros de los andenes y apagar todos los relojes para que nadie sospechara que estaba sucediendo algo grave. A continuación, un contingente de la policía se ha trasladado a Atocha con la intención de abatir al conductor si también llegaba puntual a la estación de destino. “El tren ha circulado como loco cumpliendo con su horario establecido y haciendo que todo el mundo se temiera lo peor, pero poco antes de llegar a Madrid ha dado un frenazo y ha estado parado diez minutos sin motivo en medio de un solar, lo que ha hecho que todo el mundo respirara aliviado”, explica un miembro de los Mossos.

Tras su llegada a Atocha, el conductor del tren ha sido interrogado y ha explicado que su puntualidad ha sido debida a una confusión, aunque probablemente sea despedido o trasladado. Diversos operarios inspeccionarán también la locomotora a fondo para descartar que la puntualidad excesiva sea debida a un fallo mecánico.

Desde la compañía han informado de que el servicio se restablecerá “ya mañana, o pasado”, debido a que la falsa alarma de hoy ha generado mucho estrés a todo el mundo.